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EL FENG-SHUI Y LA COMIDA

(Quinta parte, el elemento Tierra)
 

Revista Espacio Humano marzo 2005


Después de ver los elementos metal, relacionado con el otoño, el elemento agua, relacionado con el invierno, el elemento madera, relacionado con la primavera y el elemento Fuego, propio del verano, (ver Espacio Humano de octubre, noviembre diciembre 2004 y febrero 2005), entramos en el final del verano, antes del otoño, propio del elemento tierra.

Como decíamos en los artículos anteriores, a la hora de comer, muchas veces sólo vemos las calorías, los hidratos de carbono, las grasas, las vitaminas o la comida natural. No solemos darnos cuenta de que el cuerpo nos habla constantemente y que la apetencia o el rechazo de algún alimento concreto, también nos quiere decir algo.

Podemos darnos la energía del elemento tierra por medio del sabor dulce que es el sabor asociado a este elemento, en un intento de darnos el amor, el cariño o la calidez que nos falta en la vida. Lo mismo que este sabor dulce, que comemos en exceso nos habla, también lo hacen la apetencia excesiva de hidratos de carbono sobre todo en forma de bollos, galletas o pan.

En muchas ocasiones necesitamos alimentos que nos “llenen” que hacen sentirnos plenos con la ingesta de este tipo de alimentos que, tomados en exceso, pueden ocasionarnos un consuelo momentáneo pero que, a la larga, nos puede traer exceso de peso o grasa acumulada, en forma de protección, en lugares que no deseamos. Podemos llegar a meternos en un círculo vicioso donde nunca es bastante y nos atiborramos de alimentos que sabemos que sólo nos dan placer momentáneamente y que, al final, nos hacen sentirnos muy enfados con nosotros mismos porque no podemos dejar de comerlos. ¿Quién no se ha declarado, en determinados momentos de la vida, adicto al chocolate, a los dulces, al pan o a los bollos?

En otras ocasiones, solemos caer en los excesos y tomamos ricos bocadillos porque no tenemos el tiempo de prepararnos una buena comida con todos los nutrientes que necesitamos. Tomar bocadillos de vez en cuando, no es algo malo. El problema surge cuando esto lo hacemos de forma habitual y en nuestra dienta no entran otros alimentos saludables. Como decíamos en los artículos anteriores, solemos comer fuera de casa porque el ritmo trepidante de la vida nos impone correr y correr. Solemos ir a restaurantes o cafeterías donde la comida rápida no suele cocinarse con el esmero suficiente como para servir de alimento que potencie nuestra energía.

El elemento Fuego alimenta al elemento Tierra, creando un ciclo constructivo donde la madre Fuego, alimenta al hijo Tierra.

El elemento tierra tiene que ver mucho con la cocina. Los alimentos suele ofrecerlos la madre tierra y todo lo que emerge de ella o se cultiva en ella, pertenece a este elemento. El elemento tierra está relacionado con el bazo y el estómago como órganos del cuerpo. Entendiendo que el estómago es el recipiente donde depositamos los alimentos y con ello lo que “digerimos y lo que no digerimos”, incluidos los procesos químicos de nuestra digestión.

La energía del elemento Tierra tiene que ver con ciertas cualidades cómo :

• La energía materna y lo que esto conlleva. ¿soy maternal conmigo misma y con los demás o estoy centrada en mi misma de manera egoísta y pienso que nadie me cuida?
• Nutrirse a uno mismo, ¿me hago cargo de mis propias necesidades?
• Apoyo, ¿doy y recibo apoyo de manera equilibrada?
• Cuidados, ¿Me nutro, nutro a los demás y los demás me nutren a mi?
• Empatía, ¿siento el dolor de los demás sin perder mi equilibrio?
• Arraigo, ¿tengo los pies en la tierra? ¿estoy en las nubes?
• El hogar, ¿me siento a gusto conmigo misma?
• La digestión, ¿digiero mis alimentos y mis experiencias sin esfuerzo?
• La cosecha, ¿cosecho lo positivo de mis experiencias por difíciles que sean?
• Seguridad, ¿confío en la vida o soy insegura y ansiosa?
• Imaginación, ¿me preocupo por las cosas en lugar de ocuparme de ellas?
• Ciclos naturales, ¿estoy en contacto con los ciclos naturales de mi vida?


Tener un buen Feng-Shui en la comida también pasa por analizar estos aspectos propios e inherentes al elemento Tierra. Si tengo uno o varios aspectos fuera de armonía, es más que probable que esté manifestando apetencia excesiva con alimentos que tienen que ver con la tierra y me esté aportando algo de ellos, por medio de una comida excesiva o dulce.

Si estoy experimentando alguna de estas cosas, es posible que me esté dando amor, afecto y cuidados, los que creo no obtener de los demás, por medio de la comida que ingiero. Se haría indispensable analizar minuciosamente qué alimentos como, cómo los como y la sensación que obtengo cuando lo hago.

Como decía en los artículos anteriores, tendremos que preguntarnos cómo nos sentimos con respecto a los alimentos y a la energía que ellos nos aportan. Es importante saber cómo nos sentimos o como nuestro cuerpo se comporta ante ciertos alimentos. Tendremos que experimentar para ver que es lo mejor para nosotros y qué alimentos nos dan energía o que alimentos, por el contrario, nos la quitan. El ser humano es estacional y como tal, lo ideal es tomar alimentos propios de las estaciones del año para obtener la energía propia de los alimentos, unida a la energía suplementaria que nos aporta dicha estación.

ELEMENTO TIERRA

El elemento TIERRA se caracteriza por:

Estación del año: final del verano, la cosecha.
Punto Cardinal: centro.
Organos: bazo - páncreas y estómago.
Sentido: la boca. Aroma: aromático.
Tejido corporal: tejido conjuntivo
Color: amarillo.
Emoción: preocupación y la obsesión. Actitud negativa: canturrear.
Virtud: la confianza.
Sabor: dulce

Si manifestamos alguna alteración el cualquier órgano citado, es posible que tengamos un problema del elemento Tierra en nuestro cuerpo y teniendo en cuenta cómo se relacionan los elementos, como ya se dijo en anteriores artículos, podemos paliar esta falta de armonía. Lo mismo puede decirse con las emociones asociadas a este elemento y que, por ejemplo, la obsesión y la preocupación, puede hacer que nuestra mente se mueva en círculos, sin obtener soluciones a los problemas que nos preocupen.

Ante un defecto del elemento Tierra podemos tomar, si podemos hacerlo, pastas, centeno, mijo, cebada, arroz, y cereales en general, así como aceites y grasas derretidas, manteca y queso graso. Para aderezar la comida podemos usar anís, hinojo, miel, regaliz edulcorantes naturales y licores naturales. También son adecuadas las frutas como el mango, el plátano y el caqui. Hay alimentos que refrescan el elemento Tierra como los cereales. Hay alimentos que enfrían el elemento Tierra, como los hogos y setas. La malta, la vainilla, espelta, el arroz pasado al cocer, el hinojo, el pimiento y la carne de vaca calientan el elemento Tierra.

Hay recetas fáciles y sencillas, que podremos elaborar a nuestro gusto, cuyos ingredientes potencian el elemento Tierra:

• Una ensalada de champiñones, de constitución yin, refrescará y estimulará en caso de tener fatiga o cansacio.
• Unos espaguetis con verduras, de constitución yin, aportará energía
• Una ensalada de mijo con alcaparras y espárragos, de constitución yang, compensará los desequilibrios energéticos que podamos tener en ese momento.
• Unos pimientos con hinojos, cocinados al horno, son de constitución yang, y fortalecen especialmente el bazo.

Al entrar en la época de finales del verano o cada vez que nos encontremos ante una falta de apoyo, seguridad o nos sintamos poco protegidos e incluso obsesivos con algo, podemos tomar estos alimentos pertenecientes a la Tierra para armonizar en nosotros el elemento. Podemos hacer un sencillo plato de constitución Yang para nuestro elemento Tierra:


ZANAHORIAS CON MAÍZ

Esta receta es fácil de hacer y las cantidades son para dos personas.

300 g de Zanahorias
300 g de maíz.
1 manojo de cebolletas tiernas.
1 pizca de pimienta.
1 c de vinagre de vino o de sidra.
1 c de manteca derretida
1 pizca de curry.
1 pizca de sal marina
4 tomates pequeños tipo cherry
Un poco de rúcula
Un poco de nata.

Lavar las zanahorias, rasparlas y cortarlas a lo largo en rodajas y después en tiras transversales. Limpiar y lavar las cebolletas y cortarlas en rombos. Limpiar el maíz y colocarlo en agua caliente. Cocinar parte de la cebolleta en una cazuela junto con la manteca y la pizca de sal y pimienta. Añadir el vinagre y mantener a fuego lento durante 20 minutos. En una sartén calentar manteca y poner en ella el maíz y la zanahoria a rehogar durante 4 ó 5 minutos. Juntar todos los ingredientes en la cazuela, condimentar con el curry, rectificando la sal y la pimienta.

Lavar los tomates, cortarlos en cuatro y quitarles el rabo verde y las semillas. Lavar la rúcula y cortarla fina. Agregar los tomates, la rúcula y la nata, dejándolo todo a fuego suave hasta que la zanahoria esté al “dente”, lo mismo que el maíz. Servir.

Somos lo que pensamos, somos lo que decimos y también somos lo que comemos. Elabora los alimentos más adecuados para la situación en la que te encuentres energéticamente. También los alimentos propios de cada elemento, independientemente de la estación del año, te ayudarán a paliar las carestías o excesos para armonizarte. Empieza a experimentar y juega con los cinco elementos en la cocina, para ayudarte ante los diferentes momentos en los que te encuentres en tu vida.

 

Ana Postigo

Experta en Feng-Shui

Naturópara colg, en Fenaco 

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